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Esos extraños días grises…

A veces la tristeza aterriza torpemente sobre los tejados dejando caer sobre este empolvado suelo un poco de tiempo y ceniza, se cubren los rincones de sepulcrales silencios, mientras el ambiente se satura de un olor alcanfor, mustio, amargo…

A veces la tristeza se posa sobre los marcos grises de mis ventanas y un salitre distante en el aire trae consigo el olor de otros mares, de otras vidas, de otros sueños…

A veces me pierdo entre mis más funestas sombras, en el ardor de los rescoldos, mientras el eco de un suspiro se pierde sigilosamente entre las nubes y unos ojos humedos, circunspectos, observan impavidos la danza de una hoja seca que se aleja con el viento…

A veces el cansancio atiborra los anaqueles y un pequeño susurro impide llorar, a veces solo sueño, no me muevo, otras tantas veces quisiera volar…

 

20180409_055916.jpgChocó, Colombia.

Reflexión

Terrenales y etereos, bailamos entre cortinas de humo la macabra sinfonía del miedo… Y subir y bajar, y creer y olvidar…. Un poco angeles otro tanto demonios, viajamos a través de pasadizos rituales, de calavéricas flores, de noctambulos ardores, levantamos vuelo cuando el sol se ha postrado entre nubarrones de mar y alzamos la mirada hacia lo inalcanzable, pero olvidamos detalles básicos como limpiar las alas, remover el polvo del fracaso que se enreda entre sus plumas, dejamos acumular capas y mas capas de secretos duelos,…

Y allí estamos luego, perdidos entre nuestros propios designios, acobardados frente a los dioses que alimentamos y olvidamos ser… Y dejamos de estar, y olvidamos soñar… Rendidos nos entregamos al angustioso abandono de la cotidianidad, de la soberbia incomprendida, de los recuerdos homicidas de madrugadas…

Y nos asomamos a la ventana para descubrir una luna roja en medio del jardín, un jardín desolado casi desierto. ¿Has notado que hasta las flores se marcharon de tu lóbrego vergel? Solo una melancólica cigarra canta una única canción, la misma que dejaste de entender cuando decidiste clavar tu cabeza entre agónicas margaritas y cerrar los oidos a las palabras del viento…

Date la vuelta ahora!!!!! recrea de nuevo tu realidad!! Olvida tus viejas formas y recostruyete como quieras, retoma trazos antiguos de sagradas tierras y construye de nuevo todo lo que un día fue bello y se durmio al abrigo de los años y la desidia… No te abandones, no te perdones, retoma el camino que un día olvidaste por recorrer alfombras de niebla… Traza de nuevo un rumbo, pero esta vez no te des vuelta para ver lo que dejaste olvidado, aferrate a tu alma y lanzate al vacio, sin temor alguno, por que aunque profundo, ese vacio nunca sera tan mústio e insondable como el que has dejado entrar en tu cabeza por perseguir espejismos vanos…

 

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Breve…

Amo estos días grises, el agua que moja las plazas y recorre las callecitas empedradas… Amo esa lluvia impasible que rueda sobre las palabras marchitas, sobre los demonios que llevo encerrados… Amo esa lluvia que lava mis penas y me deja desnuda en el medio de esta nada…

Acá adentro se empañan los cristales y no logro ver con claridad más allá de mi ventana…

Acá adentro también llueve…

 

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Niebla…

Hoy amanecí cubierta de niebla, cubierta de polvo… Hoy la lluvia se desliza lenta entre los balcones, entre los sueños, entre las remotas grietas de las taciturnas horas…

Hoy unos ojos cansados recorren paisajes vacíos, mientras el alma silenciosa reposa sobre el hielo de la calle… Tan cerca de nada, tan ausente de mí, revoloteando en el anacronismo de mi propia existencia, silenciosa, casi marchita, abro los ojos pero sigo sin despertar, sumergida en este abisal mar que me consume…

¿Qué es esta pesadez que mi pecho alberga y mis ojos desconocen? ¿Qué nombre le debo dar a esta sensación sin nombre?

La tinta derramada, el café frio, la vida que pasa mientras yo, impasible, observo como las lineas en mi piel se hacen más profundas y el fulgor del alma más superficial…

Poco a poco van pereciendo las velas de mi noche oscura, dejando el acervo sinsabor en los labios, el amargo tacto del tiempo perdido, la sofocante congoja del aprendizaje a fuerza, el silencio omnipotente de hallarse perdido entre el estruendoso transitar de los segundos… Hoy soy la niebla que me consume… Hoy soy mi propia oscuridad…

 

 

De la autocompasión y las quejas….

Lejos de tener tintes poéticos, esto es una opinión, y con ella, mi intención no es sonar a “hermana consejera” ni “libro de autoayuda”, es solo una mirada personal, desparpajada y superflua de algo a lo que todos y todas hemos recurrido alguna vez, la autocompasión y las quejas, no creo que la autocompasión sea perversa, solo que llevada a extremos cambia de tono… Al igual que a veces las quejas en extremo dejan de ser la expresión de algún problema para convertirse en el propio problema… Por eso no se sienta aludid@ y si lo hace, pues ríase, a veces es divertido vernos  nosotros  mismos desde otra perspectiva. Tampoco quiero agraviar a nadie que se encuentre bajo alguna circunstancia de susceptibilidad extrema, bajo alguna problemática complicada o que en últimas, tenga la autocompasión como estilo de vida, al fin y al cabo cada cual es libre de ser como quiera ser…

De la autocompasión llevada a extremos y las quejas monotemáticas

Cuantas veces bajo el calor de una charla he escuchado de diferentes bocas, frases del tipo ¿Por qué a mí? ¿Por qué me pasa esto?  Por mi parte, tampoco he sido ajena a ellas, yo también me he revolcado en mi lodazal personal tratando de buscar una “sabia” explicación a mi “mala suerte del momento”. Y es que cuestionarnos el por qué suceden ciertas cosas es un ejercicio que algunos (me incluyo) deberían realizar más a menudo, el problema aparece cuando el cuestionamiento se transforma en un rosario de gimoteos permanentes que rayan en el borde de la autocompasión y nos hacemos mártires de nuestros propios errores.

¡ ¡ ¡Sí!!! Si fue su culpa acéptelo, ya no somos niños como para andar culpando al osito de peluche de rayar la pared y si no fue su culpa, pues ya! Supere lo que le paso que con lamentarse cada cinco minutos por lo mismo nada se arregla, se desahoga un rato pero muy seguramente en algún momento, hasta su mejor amig@ (esa que se le aguanta desde las borracheras con ranchera incluida, la llamada a la una de la mañana pidiéndole que POR FAVOR le preste esa blusa nueva que usted ni siquiera se ha estrenado, hasta la rabieta tonta por no acompañarl@ a ver la película esa del tipo romanticón o acción sin sentido que  usted odia pero que su amig@le remueve el alma y hasta el ultimo fluido nasal) se va a sentir ahogad@ en ese mar de lagrimas en que se han convertido sus conversaciones. Y es que hay personas que abusan de la autocompasión, incluso me atrevería a decir que todos en algún o algunos momentos lo hemos hecho, ¡¡Pero carajo!! Por ventura o desventura, el mundo sigue girando sin importar si usted está hecho una bola de lana con nudos o si tiene la frescura y brillo de la seda hecha textil, cada fracaso, error, fallo, como sea que se le llame,  ha de tener su duelo pero no haga del duelo su hobby favorito.

  • Si le fue mal en el parcial y no sabe porque si usted es taaan “pilo” haga una cuenta mensual de todas las horas que paso sentado, cerveza en mano con sus compinches, a eso súmele las horas semanales que ha  estado sentado frente a la cajita mágica viendo  su o sus programas favoritos (incluyendo los partidos de futbol , el melodrama ese que l@ hace llorar en las tardes o los debates políticos con los que quizás usted también terminó más de una vez con la gastritis alborotada de pasar tantas rabias escuchando los “lucidos discursos” de nuestros respetabilísimos políticos de turno) , o quizás mariposeando de vitrina en vitrina imaginándose lo “buen@” que se vería si tuviera plata para comprarse toda la ropa que le gusta, y sin contar las horas que le consume facebook, twitter y demás redes sociales que nos aplastan hoy en día, y así sucesivamente. ¿¿Estudia y trabaja?? Complicado, ahí si es que cada hora es oro y aún así uno se da el lujo de sentarse a hacer NADA, usted decide que recortar si la tele, internet, los amigos o la cerveza, o entonces corte la queja y asuma que quizás esa nota SI representa su “consagrado” esfuerzo. Recuerde que sus malas notas no siempre se deben a que el profesor de turno le tenga “bronca”. Tampoco es hacer de la vida social un tabú o algo nulo, pero un poco de disciplina de vez en cuando  cae bien. O quizás si lee una horita cada día los apuntes de clase pues de pronto… De hecho ¿tiene sus propios apuntes de clase?
  • ¿¿Que l@ dejo la pareja?? Pues levántese, dese un bañito con harta agua fría haber si en una de esas se le aclaran las ideas, despierte, arréglese, salga un rato, no se quede encerrad@ dándose latigazos mientras piensa por que el “patán” ese o la “suripanta” esa le hizo esto si usted es “tan buena persona”. Primero, uno no es tan bueno como uno cree y segundo los demás tampoco son tan buenos como uno cree (ni como ellos creen). Deje de martirizarse mientras el otro o la otra está feliz de la vida disfrutando de las maravillas de su nueva conquista o peor aún, disfrutando de una vida sin la cantaleta con que acostumbraba agobiarle. Vaya a la biblioteca, léase ese libro que siempre miro con ganas pero que por andar en “otras tareas” nunca leyó, disfrute de la compañía de un buen libro y un café, aprenda a disfrutar de SU PROPIA compañía.
  • También están esas personas que pretenden caer bien a base de autocompasión “Es que todos son tan buenos menos yo““a ti todo te sale bien en cambio a mi…” es que todo lo malo me pasa a mi” algunas buscando una extraña aceptación o la lástima ajena. E incluso estan aquellos que dos minutos despues de conocerlos ya lo han puesto a uno al tanto de su calvario personal, y todo narrado bajo ese tono lastimero de “comprendame”, por que una cosa es contar un problema y otra muy diferente quejarse. ¡¡Nooo!!  A todo el mundo le pasan cosas malas y en diferentes escalas (aunque no se puede negar el hecho de que a veces pareciera que la vida se ensaña con unos más que con otros, pero eso sí, todos tenemos esos días en que hubiéramos deseado no levantarnos de la cama), no todo lo malo le sucede a usted, todo el mundo llora, todo el mundo ríe, la diferencia es que no todos lo andan pregonando a los cuatro vientos  y con cuanta persona (conocida o desconocida) se les cruza haciendo de sus problemas un circo de barrio, y mucho menos montandose el papelón de víctima eterna de las circunstancias.  Tampoco se trata de irnos a extremos e interiorizar como propio, el típico ”es que siempre hay alguien peor que uno” por que aunque sea cierto y siempre haya alguien peor que uno, cada cual vive sus penas y glorias a su propio ritmo, bajo su propio lente y bajo esa perspectiva algunas comparaciones pueden llegar a ser odiosas,  y mucho menos se trata de volvernos unos mediocres que encuentran en el fracaso ajeno la única forma de brillar.
  • “Yo no me merezco esto”  Puede que no, pero con repetirlo una y mil veces lo único que va a generar es una mayor desazón,  con verse a usted mism@ todo el tiempo con ojos de infante desamparado no creo que solucione mucho, tampoco se trata de conformarse con lo que se tiene o con lo que sucede, o peor aun conformarse con lo que no se ha conseguido, ¡¡ NO!!  El meollo esta en reflexionar que pasos nos llevaron allí y no repetirlos en circunstancias similares, o que pasos nos falto dar, o si los repetimos, que sea cuidadosamente y con plena conciencia de lo que se puede obtener como resultado. Pero  si la cosa esta completamente fuera de su alcance y dominio, y definitivamente usted no se merecía eso de lo que se queja, pues maldiga un rato, pateé las puertas  si así se desahoga (las de su casa preferiblemente), pero no se hunda en sus fracasos (o en eso que a veces ni siquiera llega a la categoría de fracaso) ni haga de su vida una cochera de cerdos donde se revuelca en el lodo cada vez que se siente mal lamentandose siempre por su mala fortuna, respire y recuerde que todo pasa y de todo nos pasa. Y si definitivamente, la culpa si fue suya, pues…¡¡ Asuma!! Hay quienes deciden quedarse en la orilla de un mar en calma a observar como nada el resto hasta perderse en el horizonte y siente la curiosidad de “que se sentirá estar allá, en lo profundo de la inmensidad marina”, mientras quien se arriesgo a adentrarse en aguas desconocidas mira en algún momento desde la distancia, con anhelo, la orilla tranquila de la cual partió. Si las cosas pudieron haber sido diferentes no lo sabra,  pero usted decidió y escogió esto o la mayor parte de lo que sucede ahora. No podemos vivir dos realidades simultáneamente, por eso escogemos, entonces no venga con esa carita de “pobre yo” que poco o nada le luce. Como dice un refrán popular “Si la vida te da limones aprende a hacer limonada”.

Si siente en extremo que la vida le pesa, que naaada le sale como espera y que esta condenad@ al eterno fracaso, haga un ejercicio de reflexión sin llegar al marco de la autocompasión (aunque si ya ha contemplado el hecho de que todo lo que haga está condenado al fracaso, puede que la autocompasión este tocando a su puerta), piense cada una de las decisiones que ha tomado, respire profundo cuando en ese baúl aparezcan cosas que no le gustan, al fin y al cabo es su cajón personal  y lo que usted es y tiene hoy, es producto de eso que tiene ahí guardado, de los caminos que ha recorrido y de las decisiones (buenas y malas) que ha tomado, de su extremo desenfado en  la vida o su exceso de seriedad en esta. No se avergüence (del todo) pero tampoco se deidifique y mucho menos se ponga en el altar de los mártires. Siga caminando, disfrute de las flores, si es alérgico al polen y no se puede acercar a ellas pues mírelas solamente, desde lejos siguen siendo bellas, disfrute de las cosas sin lloriqueos innecesarios y si se va a dar látigo que no sea con ese látigo de peluche que se usa en la autocompasión, que más parece una caricia que una reprimenda, hágalo en serio, a profundidad y consigo mismo, interiorice sus desaciertos con tranquilidad y plena conciencia de  ellos, recuerde que la experiencia es vana sin reflexión y no vamos a aprender de los errores siendo autoindulgentes y mucho menos haciéndonos victimas de nuestros propios fracasos.

Si bien es claro que hay cosas en la vida que no se pueden evitar, cambiar ni influenciar siquiera, entonces tampoco habría porque agobiarse hasta el límite de las fuerzas por ellas, al fin y al cabo van a suceder ¿o no?.  No se trata de conformismo ni mucho menos, como ya lo mencioné, por el contrario, se trata de conocer nuestros fallos y aceptar que se han cometido  y así poder estar a paz y salvo consigo mismo, sin tener que esconder el rostro debajo del soso manto de la compasión y mucho menos caer en la vergonzosa tarea de mendigar miradas piadosas, palmaditas en la espalda y frases insulsas sacadas de libros de autoayuda por parte de quienes nos escuchan…

Y usted que se tomo su tiempo para leer esto, ¿Se ha sentido en el lecho de la autocompasión? y si es así ¿Ya hizo su ejercicio de reflexión?…. Y si más allá de eso reconoce que esta tendid@ en el lecho de la compasión y se siente comod@ y a gusto en el, pues que importa lo que una vieja loca escriba en un blog, lo importante es que usted este conciente de lo que hace y de una u otra forma lo disfrute… 😉 Recuerde que como dije en el principio, esto es solo una OPINION PERSONAL…

Gracias por visitar el blog.

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