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Un breve viaje a través de la memoria, en una taza de café (Parte 1 de 3)

Este texto no es un relato bello ni una historia memorable, es solo un cúmulo de imagenes y aromas que guardo en mi memoria… Casi un listado de evocaciones…

Hoy me desperté con la nariz muerta, absolutamente tapada, incapaz de reconocer olores, clara señal de que la primavera se acerca colmada de diminutas partículas de polen que darán vida a nuevas semillas,  polen que dará vida también a noches de insomnio por no poder respirar bien , debido a mi recientemente adquirida alergia  (llamémosla  alergia escandinava por el momento, ya que es en el único de los sitios donde he estado, donde el polen me genera tanta alergia)… Sin embargo, esta ausencia temporal  de mi sentido del olfato me llevo a recordar los olores de mi tierra… Y es que uno no se da cuenta, pero la memoria es un cuento extraño. Todos los días tomo café, mucho café (mucho es muuucho), pero específicamente hoy, que soy incapaz de reconocer olores, mi memoria se lleno de montañas y caminos reales tan pronto el primer café de la mañana empezó a humear en la cafetera, y mientras dejaba caer un delgado hilo de este amargo néctar en mi pocillito (Al que podríamos llamar también, taza sopera, con el propósito de hacer una referencia al tamaño real del “pocillito”) tuve la sensación de estar oliendo las cordilleras desde la memoria,  los impetuosos Andes,  fue un olor mas visual que nasal (si es que algo así tendría sentido), en fin. Recordé ese olor intenso a café tostado y a molienda,  ese sol de la alborada donde la vida se levanta y abre sus brazos al cielo con cada flor que acomoda vivazmente sus pétalos para recibir al astro rey, con cada ave que canta con la primer luz matutina,  desparpajando una a una sus plumas a la llegada del nuevo día, recordé los seres  de la montaña, los visibles y los no visibles, esos que habitan en la memoria ancestral o en el imaginario cultural de las historias de cada pueblo, de cada habitante que las narra. En mi mente dibuje las montañas, esas majestuosas  guardianas milenarias, que han observado el paso del hombre a través de los tiempos y que hoy observan nuestros pasos a través de sus caminos… recordé las épocas de infancia entre cafetales floridos y pequeños riachuelos, pero también recordé mi época de adultez temprana recorriendo los paisajes de un país exuberante, de biodiversidad compleja, una tierra colmada de tanta vida que la muerte no tiene reparo en reclamar más prendas de las realmente  le toca llevar en su regazo… Recorde el eje cafetero, con sus coloridas y perfumadas flores, sus ríos furiosos atravesando el horizonte, sus aves llenando de música el majestuoso paisaje, sus insectos recordándonos que la vida se abre paso de las formas mas inverosimiles…  El aroma a café recién tostado, el olor a montaña virgen, el olor a casita de madera y a tierra negra… La sonrisa amable de la gente y su lucha constante, ¡La bella tierra cafetera!…

Sigo sumergida en mi taza de café y de repente recuerdo un aroma bastante familiar, no logro ubicarlo, subitamente una imagen de barcaza vieja y rio imponente viene a mi memoria, un olor a frutas, entre lo dulce y lo amargo, olor a trópico, a este trópico de sangre y actividad perpetua… Y empieza mi viaje olfativo por las bellas costas de mi tierra, y recuerdo ese olor dulzón que toman las frutas  maduras al empezar a fermentarse luego de caer al suelo, puedo ver la reunión pululante de artrópodos entorno a ellas… Y cierro mis ojos y me transporto a ese paisaje de bosque lejano, con su vegetación reacia a morir presa del inexorable sol, la gente y sus pescados en la orilla del puerto, el olor salobre que tiene el mar. Recuerdo algún pueblo de Córdoba y sus historias tristes, algún otro del Cesar y su música tan festiva…  La costa con su aire caliente y denso, una mecedora, un anciano que cuenta historias jocosas, otras sombrías, y cuenta sus muertos mientras sonríe dejando ver sus escasos y amarillentos dientes mientras consume ávido otro trago de algún licor y sonríe al lado de su casa de tablas, cual digna escena del teatro de lo absurdo. Sigo en este viaje a través de mi taza de café y recuerdo con asombro y emoción la ciénaga, y ella, aún desde el recuerdo me vuelve a hacer encoger el corazón, cuanto esplendor , y maravilla tras ese oscuro y misterioso manto de agua que se enreda entre las raíces de los arboles y los brazos de las hierbas mientras abre sus entrañas cual bondadosa madre a  animales tan misteriosos como ella…  La mirada perdida en el paisaje marítimo (creo que tengo una obsesión casi insana con el mar y los cuerpos de agua) como quien extraña algo que no conoce, algo que aun no se ha vivido, recuerdo las cosquillas en mi frente, no se si producto del sudor o de los insectos lamiendome la sal, una breve y tenue ráfaga de viento, como si el mar me regalase una caricia, conmovido por mi estupefacción… ¡ ¿Cuán bello puede ser un paisaje?!, ¡ ¿Cuán conmovedor puede ser el horizonte?! La belleza sempiterna de natura abriéndose paso por doquier, lo vivo y lo inerte en todas sus formas,  la naturaleza expuesta en la arena, en el mar, en el agua, en el olor a playa, el olor a bosque seco tropical, en la mirada insondable y misteriosa de un sigiloso caimán…

Y sigo recreando paisajes en mi mente, sintiendo aromas lejanos…

De repente en mi pocillito de café un tenue fondo se anuncia, señal de que ya es hora de levantarme de la mesa, guardar los aromas en su cajita de pandora y empezar el nuevo día, pero aun tengo minutos para saborear el esplendor de el recuerdo visual y olfativo de mi tierra. Entonces una sabana extensa, coronada con imponentes palmeras y una selva de fondo sobresale entre todas las imágenes que me asaltan en este instante. Es el llano, ¿como podría hablar de los paisajes en mi memoria sin nombrar las majestuosas tierras llaneras?…

(Ya que el post se alargo más de lo pensado (y por consejo de una bella, muy cercana y querida amiga), decidí dividirlo en dos partes, espero me acompañen en la segunda parte, si esta primera no ha sido tediosa claro está)

blog eje

Esta foto es de algún lugar en Caldas, Colombia, no recuerdo específicamente el nombre del sitio. La imagen es algo viejita y la foto no es muy buena (la fotógrafa tampoco) 😀 pero me gustan sus montañas…

Erase una tierra que soño ser pais.

… Solo hay ideas danzando en el papel y otras mas efimeras brincando en mi cabeza… Espero que les guste y a modo de advertencia: Cualquier parecido con la realidad es pura imaginación de ustedes, a mi no me vayan a echar la culpa.

El titulo y el cuento tienen derechos de autor, mis derechos de autor

Erase una tierra que soño ser pais…

No se sabe en qué continente ni bajo que coordenadas se hallaba, pero cuentan viejas historias que hubo un país hermoso, casi inimaginable, con altas cordilleras y valles sin igual, con ríos como venas bañando hermosas junglas,  sitiado por dos  mares como bendecida tierra poseía volcanes fulgentes como imponentes dioses, flores de inigualable belleza adornaban sus caminos, y animales casi mitológicos andaban por los suelos o colgaban del dosel, una paleta de colores que cualquier pintor hubiese querido plasmar…

Cuentan las historias que esta bella tierra estaba poblada de una singular gente con lenguas enormes pero de escaza, casi nimia voz, maldecidos con unos hermosos ojos que no podían ver, con pupilas enormes donde se reflejaba una tristeza eterna de paisaje desconocido.

Sí, era una tierra de ciegos. Como macabra broma,  Vivian en un paraíso del cual no podían disfrutar. Encerrados en sus propias vidas, el escaso entorno que podían palpar, rara vez lograban notar la presencia de los demás, Vivian en un letargo al que ellos paradójicamente llamaban felicidad, sin embargo esta exuberante tierra de vez en cuando daba a luz algunos personajes aun más extraños…  nacían con una voz no nimia, ¡ ¡ ¡ un sonoro sonido salía de sus gargantas!!!! , una voz maldita en su mayoría, por que podían gritar, lloraban en su cuna con un sonido casi espectral… Muchos eran discriminados por que su en voz venían anuncios de muerte y traición, anuncios de alguna que otra lucha, e incluso el colmo llegaba cuando algunos mas malditos todavía, hablaban de revolución, de curar la ceguera y aprender a alzar la voz, era mal agüero para esas lejanas tierras que un bebe pudiera desde la cuna hablar,  eran evitados por la gente de bien, esa gente tranquila que decía vivir en paz… Sin embargo dentro de estos extraños vociferantes habían otros cuyas voces eran canticos, personas hermosas (o así las imaginaban ellos, o así se describían ellos), cuyos sonidos solo contaban historias maravillosas de tierras lejanas, de belleza efímera y bondad sin igual, hacían alabanzas a un sistema regente ¡ ¡ ¡casi perfecto!!! y con sus angelicales canticos enseñaban  a la gente como debía pensar.

-Oh ¡ ¡ ¡Grandes maestros!- Decían unos…

-¡¡¡Maravillosos seres!!! – Gritaban otros-

 … Ángeles de Dios – atinaban otros-,

Dentro de esta bendita casta había algo más maravilloso aún, esos que describían el mundo para los ciegos, dotados de inteligencia sin igual, y unos dones que solo podrían haber sido dados por los dioses… Ellos no veían tampoco, pero su poder era tal que podían saber de la riqueza y sus dones, de la vida, de la tierra y su extensión, algunos con posibilidades, lograron viajar a tierras lejanas donde habitaban personas de “castas superiores” dotados de vista. Allí aprendieron el arte de la oratoria, del poder de la palabra y lo maravilloso de las extrañas tierras… Eran tan  maravillosos que incluso este cegado pueblo les concedía el poder sobre sus gentes vez tras vez… En las tardes los pobladores de todos los pueblos en aquel país, con el cansancio al lomo de un día común de trabajo, se deleitaban con las maravillosas voces  salidas de una caja musical donde con palabras se describía lo que era la belleza real, -no como estas gentes feas que somos- Pensaban los mas viejos… y los envidiaban!! Si, los envidiaban hasta la admiración por que poseían belleza y voz…

Si tenían suerte alguna que otra vez,  podían disfrutar del sonido eventual de un circo, —aaahhh!!! El circo!!! – Esas bellas voces, esas personas de otros mundos nos vendrán a deleitar!!! – Decían algunos-, mientras con afanosas carreras otros corrían a limpiar, a ocultar a los malditos, tras casas de  rejas o en camas bajo tierra donde no podrían gritar… Bellas melodías traían esas carpas invisibles, casi inexistentes, – Que maravillosa gente tiene el mundo de mas allá- decían algunos, no como esos odiosos sonidos de los malditos al nacer- decían los otros-. Esas, las voces  de los que no cantaban pero si contaban, esos que estaban allá, con suerte, clavados cultivando, clavados escuchando las ideas insensatas de una ciega sociedad y otros con menos fortuna encerrados en cajitas donde no podían hablar…. Mientras tanto el circo crecía y crecía!

Pero no hay que ignorar la maravilla de este circo, había de todo, voces maravillosas que evocaban mujeres casi irreales modelos de un mundo también inexistente, hombres bellos de tez limpia, mujeres con cabellos de oro que todas querían imitar (aun sin conocer como se veía el oro, pero sabían bien de lo valioso de este metal, por lo tanto imaginaban que debían ser cabellos hermosos) habían radionovelas para los mas románticos, y novelas policiales para aquellos que soñaban con ser héroes atrapando al ladrón de turno o por qué no, a esos de voces incomodas que hablaban de realidades inconvenientes, habían locutores de esos deportes inaccesibles por costo y condición. Esos otros que narraban de mares hermosos, de vacaciones en países insospechados…. Ahh!!! Qué envidia,  de esa envidia bonita… Ellos tienen un paraíso- decían muchos-  Mientras las voces de los malditos se impregnaban de tierra y dolor bajo el efecto momentáneo de la ceguera eterna…

El circo creció tanto que hasta nombraron presidente, uno de los payasos que solía aparecer en las funciones de turno, tenía una voz sin igual, mas la intensidad de su voz era  inversamente proporcional a la profundidad de sus ideas, pero las ideas de un payaso no eran indispensables en el circo, solo hacía falta que dijera tres líneas para que el pueblo aclamara su voz. No importaba la coherencia en el discurso, al fin y al cabo ya venían con un libreto o si era lo bastante hábil hasta podía improvisar con cualquier absurdidad, finalmente, ellos, los de voz angelical, habían aprendido en tierras lejanas como poder ver al pueblo sin esa estúpida necesidad de usar los ojos (ni la razón), ¿ ¿ ¿para qué???? Si con sus palabras les dibujaban ese, su  país perfecto!!! No importaba el frio, el calor o el hambre, mientras las palabras dibujaran una tierra hermosa colmada de todo, y si aguantaban hambre era su culpa, por no trabajar más duro y más horas…. -¡¡Que idiotas somos, cuan desagradecidos nos hemos vuelto!! -Decía la gente-, porque eso era lo que las bellas voces del  circo repetían y si ellas lo decían algo tendría de verdad.

Cuentan que esta hermosa tierra era fértil y daba exuberantes plantas, enormes jardines donde la muerte (amiga común) se paseaba llevando en su paseo a algún desprevenido que creyendo tocar el frio metal del circo no la lograba diferenciar la mano fría de la muerte.

Esta gente maravillosa y bella, con ayuda de las castas altas de otras tierras, (y por el bien de sus gentes claro está) tenían las coordenadas de esa tierra, la habían palpado y medido a manotadas, sabían de su riqueza y su bondad, y raspaban sus orillas como ratas que abren cuevas, pero tanto cavaron al borde del abismo, que se fue haciendo fuerte, casi eterno y esa tierra bendecida ya no era tal… Pero era justificable, ¡¡ por supuesto!!! Porque sus viajes para aprender de la belleza y así cultivar las historias que habrían de narrar tenían altos costos, al igual que sus cajas mágicas también tenían costos de instalación, porque cada pueblo debía contar con una y con tres antenas repetidoras, para que los pobladores no tuvieran la desdicha de perder la transmisión… –Eso para que puestos de salud, si al final lo que ellos quieren es escuchar bellas historias- Que importa lo costoso, nuestra tierra da para esto y mucho más!!!. Decían orgullosos, -si a la final somos nosotros con nuestras voces y extensos conocimientos quienes les damos la felicidad- Además una tarea tan dura como la que estos personajes hacían, merecía salarios extravagantes como ellos mismos.

Y así siguió la vida, generación tras generación, no se daban cuenta de que pasaba, pero algo cambiaba, con extraño asombro descubrieron secas algunas quebradas e incluso ríos, otras con sabor amargo como de metal, ya el trigo para el pan no abundaba como antes y las frutas se pudrían antes de madurar. Mas si el hambre apremia solo deberían trabajar más, al fin y al cabo el trabajo dignifica, les habían enseñado los seres casi sagrados a quienes solían escuchar…

¡¡La tierra se cae y no lo vemos!! Gritaban los malditos… Palabras de muerte como siempre solían anunciar….

Paso el tiempo, la vida y la muerte por estas ya no tan bellas tierras, más un frenesí total inundo la población, al escuchar los anuncios de tanta gente bella de tanta voz bendita!!! Siiiii!!! el circo daría una función por cada población… Y así, se armaron de música extranjera (que era la mejor) de sus mejores ofrendas y caminaron al calor del licor y la camaradería de la farándula de turno, siguieron los sonidos de ese macabro circo, caminaron años tras su sonido ejemplar, mas la tierra ya no era la misma y el abismo se había comido la mitad de su país, o eso que un día creyeron que era su país, el circo siguió andando hasta un paso abismal, pues al igual que el resto la ceguera era de todos y tanto el circo como ellos dieron un paso mortal, avanzaron al abismo, ese abismo sin fondo, ni muerte tranquila donde descansar…  y murió el circo y el pueblo, se los tragaron aguas extrañas, dos o tres pobladores presos de alguna terrible enfermedad habían quedado en sus camas esperando alguna ayuda y desdichados por no haber podido hacer parte del carnaval. Muchos de ellos murieron. Los sin voz quedaron presos en la eternidad de sus cajitas de muerte con sus barras de metal, otros en sus lechos de tierra de donde no pudieron despertar…

Lastima de esa tierra, algunos historiadores cuentan que ahora es una tierra esteril habitada de alimañas que se devoran entre sí, otros dicen que se volvió una isla flotante, donde dos o tres pobladores aun logran respirar, algunos son parte del grupo de los malditos y otros enfermos que sobrevivieron, otros historiadores mas osados hablan de gentes extranjeras, poderosos países con poderosas gentes las cuales se disputan la pertenencia de dicha isla… Lastima de esa tierra bella que un día soñó ser país, un país que quizás jamás existió…

M. Lesmes

 un paisYa no recuerdo bien, pero creo que este mural esta en el parque Arve, en Antioquia… Muy bonito por cierto….