¿Y usted ha cumplido alguna de sus promesas de año nuevo?  

Ya a portas del 2015, con el 31 de diciembre y su media noche casi en la frente, muchos y muchas hacen planes desesperados por empatar todas esas promesas incumplidas, proyectos a medias (si es que acaso se empezaron en algún momento) y cambios de vida que se habían prometido justamente hace un año, cuando era el 2014 quien asomaba tímidamente…  Ahora con el afán infinito de la tarea incumplida, se rearman planes, cambios de trabajo, de actitud, cambios de costumbres, promesas de mejoras de toda clase, etc, etc, etc, como si cada primero de enero trajera consigo un tiquete mágico a un nuevo mundo o a una nueva realidad, como si fuéramos ajenos a nuestro propio destino, o nuestras vidas fueran un sueño cíclico de aciertos y errores que no controlamos y tan solo esperamos despertar para encontrarnos en esa realidad anhelada… Como si el camino no fuese algo que labramos con cada paso, con cada decisión, con cada esfuerzo dado.  Parece que olvidamos que un dia, una semana, un mes, un año y cada medida de tiempo que conocemos no son más que nomenclaturas, como decir lunes o jueves, son simples nombres para recordar eventos, momentos, una ubicación en esa geografía interna de la vida, como el anhelo semanal de un viernes o el procrastinar constante de algo que realmente podríamos empezar hoy, en este instante, en este segundo, como si tuviéramos una eternidad para movernos, como si la muerte o el fin solo fueran cuentos, sustitutos del coco o los monstruos nocturnos,  para hacer acostar temprano a los niños. Olvidamos que el tiempo es un continuo andar, sin retroceso, sin adelantos, y somos nosotros quienes nos movemos en él, ningún lunes es igual a otro, el segundo que paso es solo un punto en ese eterno hilo que llamamos tiempo, y la vida, nuestra vida, solo es un diminuto fragmento en ese transcurrir eterno… Entonce  ¿Por qué esperar cada fin de año para recomenzar? Para tratar de cambiar nuestra propia realidad?, ¿Por qué no empezar hoy que estamos vivos?, quizás mañana no tengamos el tiempo que tenemos hoy, ni la fuerza, ni las ganas, quizás mañana ni siquiera ya tengamos vida…

El mundo cambia constantemente, sin esperar a que sea primero de enero, se mueve todo el tiempo, algunas costumbres dañinas se refuerzan, otras cambian, alguna gente se despierta mientras otras duermen al arrullo constante de las falsas verdades que no dejan ver esta realidad implacable.

Cada año nos dan de lo mismo, los sueldos bajos, los impuestos altos, alimentos incomprables en una tierra rica pero con brechas económicas sin igual, la gente muere por ideales, otros por un par de tenis, otros solo por estar en el momento y sitio desdichados, la gente sigue naciendo, algunos botan la comida que sobra de sus cenas mientras otros ansiosos esperan a encontrar en la basura el tesoro que los mantendrá otro día mas con vida, o al menos con energía para seguir buscando en la basura, algunos desde el exilio anhelan con lágrimas en sus ojos el retorno a sus tierras, mientras los otros maldicen su mala suerte por haber nacido en ese lugar. Algunos niños lloran en navidad por una taza de alguna bebida tibia, mientras otro lloran sentados en sus tibias alfombras por que recibieron un regalo que no les gusto. Algunos viven con la incertidumbre del mañana mientras al otro lado del mundo la gente ni siquiera cree que una realidad tan cruel suceda simultánea.  Los medios de comunicación siguen amañados vendiendonos imágenes distorsionadas de la realidad, tomando lo que les conviene a quienes están detrás, y dejando el resto oculto al público, como si la realidad solo fuera una idea y no un constante del cual solo tenemos una mínima consciencia, la realidad no deja de ser tal como es solo porque yo la ignore o la imagine de otra manera, nos muestran una supuesta realidad de un mundo que desconocemos, de realidades de otras gentes, de otras culturas, engañándonos con alevosía . Afuera también venden nuestra realidad bajo el lente demagogo de quienes están arriba, exigiendo más y dando menos,  mientras abajo hay gente tragando entero las marejadas de basura que los medios nos regalan a borbotones, y cultivando enemistades en campos que antes fueron de flores, manipulando odios y simpatías, dejándonos a expensas de nuestra consciencia zombi, de nuestra falta de autocrítica. Medios que ocultan las cosas maravillosas que gente sencilla como usted o como yo hacen para cambiar un poco la realidad cruel que algunos viven, gente que quizás un día dejo de prometerse y empezó a actuar, que saco las ideas del tintero, tomo una de ellas y sin esperar a ser portada de periódico, con los escasos medios la echó a andar, mientras tanto nos venden cuadros hermosos hechos con sangre y lágrimas, vendiéndolos como óleo y arte. Manchando imágenes de líderes reales, ensuciando ideales  y realzando criminales (algunos envueltos en banderas de potencias decadentes) vendiéndolos con apariencia de salvadores.  Envenenando el mundo y a la vida,  las gentes y sus sueños, intoxicando al pueblo con nubecitas de humo colorido, ocultando fantasmas asesinos en su niebla. Dejemos de prometer sinsentidos y tratemos de abrir los ojos, no bailemos más en los charcos de sangre ocultos bajo las alfombras, limpiemos la casa pero limpiémosla bien, saquemos las envidias y la zancadilla, limpiemos la pereza intelectual que nos tiene durmiendo en el andén y dejemos de pensar que el año nuevo nos traerá la fortuna que tan lejanamente brilla o que los días del nuevo año traerán consigo ese redentor que nos dara luz y camino. Abramos los ojos y alistemos los pies, el camino es largo pero solo cada uno lo puede andar, dejemos de esperar que alguien llegue a salvarnos el día y seamos nosotros quienes pintemos esta casa, remodelémonos! Las buenas intenciones están bien, pero el mundo está lleno de buenas intenciones, sin embargo en los campos, los pueblos y las ciudades hay millones de personas a quienes las buenas intenciones no las cobijaran ni les darán de comer…

Prometámonos un cambio, pero no esperemos a cada fin de año para rasgarnos las vestiduras, empecemos hoy, cambiemos nosotros antes de pretender cambiar el mundo… ¡Feliz año nuevo!

 

sn - kopia

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